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Este cuadro está hecho sobre un tipo de tela muy especial, que demuestra los orígenes humildes de Guayasamín. Proviene de los saquillos de venta de comestibles, que fueron regalados a él por su madre, quien tenía una tienda de víveres. Cada vez ella terminaba de vender un saco de harina, de arroz, de azúcar, se lo daba a su hijo. Oswaldo templaba esas telas para poder pintar sobre ellas; así mismo se preparaba sus óleos moliendo tierra de colores con aceite de linaza.

Guayasamin hace un autor retrato junto a sus compañeros de la Escuela de Bellas Artes, con quien compartió sus estudios. También retrata a quien sería su esposa, Maruja Monteverde.

Óleo sobre tela

75 x 106 cm

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